lunes, 18 de enero de 2010

Año nuevo... ¿vida nueva?

Año nuevo, vida nueva. Pero con la que nos ha caído en el 2009, parece que tendremos que seguir hablando de crisis por un buen rato. En este sentido, y hablando de algo que ha hecho correr tantos ríos de tinta, vuelvo a sentirme identificado con las palabras de Juli Capella en su columna semanal en El Periódico de Cataluña. Transcribo su comentario del 30 de diciembre del 2009, cerrando el año. Y parafraseando aquellas famosas palabras del Gattopardo,  porque al final, llevamos décadas (o centurias tal vez) diciendo lo mismo: tenemos que "cambiar algo, para que todo siga igual...."

No está cambiando nada
Juli CAPELLA

Lo triste de esta cruel –para muchos, no todos– crisis, es que no va a servir para nada. Aunque en su día todos nos llenamos la boca, y algunos, varios libros, con las bondades y oportunidades de atravesar una crisis, todo se está demostrando falaz. Poco a poco todo vuelve a la normalidad, es decir a la subnormalidad. El mismo escenario, con los mismos actores, decorados y focos. Pero todos un poco más pobres. La explicación es muy sencilla. ¿Quién se ha encargado de dar soluciones a la crisis? Los mismos que la crearon forrándose sin escrúpulos. Es decir, las instituciones financieras y bancos. Es como pedirle a un pirómano que apague fuegos. Se va a poner las botas.
Nuestros políticos no han hecho nada. Bueno, sí: primero negarlo, luego pedirnos paciencia. Y, finalmente, subvencionar el déficit de los bancos ipso facto, y ayudar a las empresas de automoción para que les compremos otro coche, aunque no lo necesitemos.
¿Por qué no han actuado los políticos? Porque ellos nunca han mandado, simulan que dirigen el país, pero es notorio, y en épocas como esta resulta diáfano, que el cotarro siempre estará controlado por el capital. Una de sus habilidades ha sido hacernos creer que, con la democracia, el poder residía en la gente a través de sus representantes. Tan solo una fabulosa estratagema de distracción.
Por eso pienso que la única enseñanza real que se puede sacar de esta crisis será la personal.
Sin embargo, es posible modificar formas de actuar en el ámbito local, en el barrio, en tu propio trabajo y casa. También organizarse en movimientos sectoriales, trabajar por causas concretas. Ante la imposibilidad de influir a través del voto, está internet, la calle y, sobre todo, el cerebro de cada uno. De momento, ahí no puede entrar nadie a mandarte. Tú decides si cambias.
La toma de conciencia del montaje. Despertar ante una sociedad corrupta. Otra enseñanza será darse cuenta de que cambiar las estructuras es ardua faena, y que aquí el voto no sirve de gran cosa. Siempre va a parar al mismo cesto, a un Parlamento bastante marioneta.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=674313&idseccio_PK=1006

2 comentarios:

Russell Claxton dijo...

Excellent blog, Adrian! Thank you for the use of your photo of Corbusier's Millowner's Building!

Adrián Mallol dijo...

You are welcome, Russell.