miércoles, 21 de marzo de 2007

Roberto ARLT revisitado...


Hoy me he encontrado este texto de Roberto Arlt, escrito en 1929, y que parece de rabiosa actualidad. Con las pequeñas salvedades del caso tras los 78 años que han pasado, puede servir muy bien para describir algunas de las cositas que estamos viviendo cada día, y que demuestran claramente como muchas veces (o siempre) los extremos se hacen el juego mutuamente, y se refuerzan el uno al otro en el panorama político, sea el país que sea el que los padezca...

"El ejército es un estado superior dentro de una sociedad inferior, ya que nosotros somos la fuerza específica del país. Y sin embargo, estamos sometidos a las resoluciones del gobierno... Y el gobierno ¿quién lo constituye?... el poder legislativo y el ejecutivo... es decir, hombres elegidos por partidos políticos informes... ¡y qué representantes, señores! Ustedes saben mejor que yo que para ser diputado hay que haber tenido una carrera de mentiras, comenzando como vago de comité; transando y haciendo vida común con perdularios de todas calañas, en fin, una vida al margen del código y de la verdad. No sé si esto ocurre en países más civilizados que los nuestros, pero aquí es así. En nuestra cámara de diputados y de senadores, hay sujetos acusados de usura y homicidio, bandidos vendidos a empresas extranjeras, individuos de una ignorancia tan crasa, que el parlamentarismo resulta aquí la comedia más grotesca que haya podido envilecer a un país. Las elecciones presidenciales se hacen con capitales norteamericanos, previa promesa de otorgar concesiones a una empresa interesada en explotar nuestras riquezas nacionales. No exagero cuando digo que la lucha de los partidos políticos en nuestra patria no es nada más que una riña entre comerciantes que quieren vender el país al mejor postor.
[...]
"Crearemos así un ficticio cuerpo revolucionario. Cultivaremos en especial los atentados terroristas. Un atentado que tiene mediano éxito despierta todas las conciencias oscuras y feroces de la sociedad. Si en el intervalo de un año repetimos los atentados, acompañándolos de proclamas antisociales que inciten al proletariado a la creación de los soviets... ¿Saben ustedes lo que habremos conseguido? Algo admirable y sencillo. Crear en el país la inquietud revolucionaria.
La "inquietud revolucionaria" yo la definiría como un desasosiego colectivo que no se atreve a manifestar sus deseos, todos se sienten alterados, enardecidos, los periódicos fomentan la tormenta y la policía le ayuda deteniendo a inocentes, que por los sufrimientos padecidos se convierten en revolucionarios; todas las mañanas las gentes se despiertan ansiosas de novedades, esperando un atentado más feroz que el anterior y que justifique sus presunciones; las injusticias policiales enardecen los ánimos de los que las sufrieron, no falta un exaltado que descarga su revólver en el pecho de un polizonte, las organizaciones obreras se revuelven y decretan huelgas y las palabras revolución y bolcheviquismo infiltran en todas partes el espanto y la esperanza. Ahora bien, cuando numerosas bombas hayan estallado por los rincones de la ciudad y las proclamas sean leídas y la inquietud revolucionaria esté madura, entonces intervendremos nosotros, los militares..."

Roberto ARLT
“Los siete locos”, Buenos Aires, 1929

3 comentarios:

cacho de pan dijo...

loco él y loco yo...
más de esta locura, por favor.

empiezo a entender dijo...

Tengo un libro suyo extrañisimo en mi mesita en este momento al lado de Beckett. Lo amo. A Arlt digo. Y al otro, porsupuesto.

zbelnu dijo...

Genial Roberto Artl. Descubrí no hace mucho esos Juguetes suyos y me quedé fascinada.