"Todos los que ganan tienen siempre una cosa en común que es básica. No es la humildad ni todas esas cosas que quedan muy bien y muy bonitas. Mejor si la tienes, [...] pero hay mucha gente que ha ganado mucho, una barbaridad, y que es arrogante. Lo que te hace ganar es querer ganar y querer hacer todo lo que toca para ganar. Querer trabajar cuando no te apetece. Saber aguantarte en los momentos complicados pensando que van a cambiar. Ser lo suficientemente tozudo para pensar que las cosas saldrán bien cuando no salen a la primera ni a la décima. Que la mente esté preparada para asumir las dificultades para así poder superarlas. Sin lugar a dudas, todos los que ganan tienen eso."
Rafael Nadal en entrevista de Juan José Mateo para diario El País, 12.06.2011
http://www.elpais.com/articulo/deportes/Tener/humildad/tonteria/elpepidep/20110612elpepidep_1/Tes
Arquitectura, libros, política, sociedad... un poco de mi mundo de este lado del Atlántico... y del otro!
martes, 14 de junio de 2011
lunes, 30 de mayo de 2011
Días de alegría en Barnacity II
Celebración de la cuarta Champions del Barça por las calles de Barcelona...

Guardia urbano culé. Solo espero que mañana no está cascando chavales en plaça Catalunya....
Días de alegría en Barnacity
Un equipo de ensueño, un fútbol que enamora, un juego imparable hasta para los mejores rivales... Sobran las palabras. Un euipo gestado en la Masía al calor de tipos como Cruyf y Guardiola. Una maravilla.
Pep

Lio
Xavi
martes, 5 de abril de 2011
Arquitectura argentina contemporánea
Arquitectura argentina contemporánea, a group on Flickr.
Fotografías del grupo que he creado en Flickr, como para ir haciendo un catálogo de arquitectura argentina contemporánea (aunque a veces se "cuelan" fotos de una arquitectura no muy "contemporanea"...)
martes, 15 de marzo de 2011
Pensat a Barcelona (Pensado en Barcelona)
Demà es presentarà a l'edifici MediàTIC el segon volum d'aquest interesant llibre, "Pensat a Barcelona", una publicació editada per Barcelona Activa amb la col·laboració del FAD i el BCD. El llibre és un recull de més d'una trentena de casos d'èxit amb reconeixement internacional nascuts a la ciutat i que suposen innovacions en els seus respectius camps.
Val la pena fer una ullada, per que hi ha idees molt interesants.
Es pot fulleixar el llibre on-line aquí:
En castellano:
and English:
Val la pena fer una ullada, per que hi ha idees molt interesants.
Es pot fulleixar el llibre on-line aquí:
En castellano:
and English:
jueves, 10 de marzo de 2011
No retalleu la cultura!
Adhiriendo a la manifestación del próximo lunes solicitando al govern de Catalunya que no se hagan más recortes presupuestarios en el área de Cultura... todo en nombre del maldito déficit. A mí se me ocurren rápidamente unas cuántas áreas en las que se podría recortar sin menospreciar a los ciudadanos, pero claro, yo no soy un político!
![]() |
| Manifestació: NO retalleu la Cultura! dilluns 21 de març de 2011, 19:00. Plaça dels Àngels (MACBA) Barcelona |
MANIFEST (resumit):
1. La Cultura no és una despesa, és una inversió.
2. Retallar o estalviar en Cultura és un greu error. Ens farà més pobres.
3. Catalunya és un dels països del nostre entorn que destina menys recursos públics a la Cultura: només el 0,98% del pressupost general. Una nova retallada ens allunyarà encara més dels estàndards europeus.4. El retall obligarà a les institucions (nacionals, locals, privades) a reduir l’activitat i les programacions. Qui acabarà pagant el retall i la crisi seran els artistes, els creadors, les companyies i els agents més febles i els nous emprenedors.
5. La retallada obligarà a augmentar el preu de les entrades a espectacles, concerts i exposicions
6. La retallada forçarà la privatització d’equipaments o programacions situant una bona part de l’oferta cultural sota l’estreta lògica del mercat i les audiències. La cultura és també el dissens i l’experimentació de pensament crític que nodreix la democràcia.
7. La cultura és la cara visible d’un país, allò que de forma més concreta i particular el caracteritza i l’identifica entre els veïns i en el context històric i social, i més encara en el cas de Catalunya, que per raons polítiques té ara mateix disminuïda la gestió d’altres recursos.
dilluns 21 de març de 2011, 19:00.
Plaça dels Àngels (MACBA), Barcelona
més informació:
http://www.noretalleulacultura.org/
viernes, 18 de febrero de 2011
Comprar, tirar, comprar
y siguiendo con la obsolescencia programada: el temita me viene rondando desde que hace un par de meses me pasó exactamente lo mismo que el hecho con el que comienza este excelente documental: mi impresora dejó de funcionar en medio de una impresión que iba perfecta, sin dar ninguna señal de atasco ni falta de tinta ni nada de nada, porque sí, y reclamaba que me pusiera en contacto con el servicio técnico.... La historia acabó -como muy bien lo explican en el documental- con la compra de una nueva impresora.
lunes, 31 de enero de 2011
"Carscape"
y hablando de obsolescencias programadas, la religión del automóvil, la sostenibilidad de nuestro mundo tal como lo conocemos, inputs de aquí y de allí, me he topado con este libro maravilloso de Peter Blake, lleno de imágenes sugerentes de los años '60 en Estados Unidos de América, años de desarrollismo y American Dream. Algunos ya comenzaban a levantar voces disidentes contra ese modelo, viendo que a largo plazo conduciría a la ruina, intelectuales como Lewis Mumford o Peter Blake. Han pasado 40 años, el beatnik, la "imaginación al poder", la caída del muro, la revolución de los claveles... y poca cosa ha cambiado en el modelo capitalista.

Parece que con esta crisis actual sí que estamos ante la posibilidad cierta de un cambio de paradigma. A ver si es cierto... pero da la sensación que hay poderosas fuerzas que pretenden que algo (cosmético) cambie, para que todo siga igual (Lampedusa dixit).
Foto: imagen de Detroit, de Elliot Erwitt, tomada del libro "God's own junkyard", Peter Blake, 1963.
domingo, 23 de enero de 2011
La religión del automóvil
Siguiendo otro poco con la relectura de textos de Lewis Mumford, continúo con la transcripción de algunos párrafos escogidos de entre su vasta obra, que me parecen particularmente interesantes y de plena actualidad, a pesar de los casi cincuenta años transcurridos desde su primera publicación, allá por los años '50 y '60. En este caso se trata de su libro "La carretera y la ciudad" (The highway and the city), de 1963, donde reflexiona acerca de los problemas que se están generando en las ciudades y el paisaje norteamericanos por la falta de un planeamiento adecuado -pensado sobre las necesidades del hombre- sumado a la pasión explosiva de la sociedad de consumo por los automóviles.
Los textos están tomados de la edición castellana "Textos escogidos" de Ediciones Godot comentada en la entrada de este blog del 29 de diciembre pasado.
La carretera y la ciudad
"Para la mayor parte de los norteamericanos el progreso significa aceptar lo que es nuevo porque es nuevo, y descartar lo que es viejo porque es viejo. Esto puede ser bueno para una rápida evolución en los negocios, pero es malo para la continuidad y estabilidad en la vida. El progreso, en un sentido orgánico, debiera ser acumulativo, y aun cuando una cierta cantidad de limpieza de cosas inútiles es siempre necesaria, perdemos parte de los beneficios ofrecidos por una nueva invención si descartamos, de manera automática, todo el valor que aún tienen las invenciones que la precedieron.
[...] Tal vez nuestra época para el futuro historiador sea conocida como la época del 'bulldozer' y del exterminador; y en muchas partes del país la construcción de una carretera tiene el mismo resultado sobre la vegetación y las estructuras humanas como el pasaje de un tornado o la explosión de una bomba atómica.
[...] El error fatal que hemos estado cometiendo es sacrificar toda otra forma de transporte al automóvil privado [...] Pero el hecho es que cada tipo de vehículo tiene su uso especial; y una buena práctica transportista debe buscar mejorar cada tipo para sacarle el mejor provecho. Esto no puede lograrse teniendo como finalidad única la velocidad o la afluencia continua.
[...] No puede haber un planeamiento acertado en ninguna parte hasta que hayamos comprendido la necesidad de establecer normas o límites ideales para la densidad de la población. [...] Nuestra política de carreteras lleva a un máximo de congestión del centro y expande el área de dispersión suburbana, lo que podría llamarse el 'desborde metropolitano'.
[...] En nuestra fascinación por el automóvil hemos olvidado cuanto más eficiente y más flexible es el peatón. [...] Pero la idea de que los automóviles privados pueden sustituir al transporte en masa debería ser fomentada sólo por aquellos que desean ver desaparecer la ciudad misma, y con ella la compleja, multifacética civilización que la ciudad hace posible.
No hay una solución de ingeniería puramente local para resolver el problema del transporte en nuestra época: no es posible hacer nada que sea una solución estable si no se tienen en cuenta todos los elementos necesarios de transporte: automóviles privados, ferrocarriles, aeroplanos y helicópteros, servicios de transporte en masa eléctricos y por ómnibus, hasta 'ferryboats' y , finalmente, no el menor de todos, el peatón. Para lograr el patrón total necesario no sólo debe haber un planeamiento efectivo de la ciudad y de la región, antes de que las nuevas rutas o servicios se planifiquen; también necesitamos -y cuanto antes mejor- un sistema adecuado de gobierno urbano federado en una escala regional.
[...] Una ciudad existe, no por el constante pasar de los automóviles, sino por la preocupación y el trabajo de los hombres."
Foto: imagen de Detroit, de Elliot Erwitt, tomada del libro "God's own junkyard", Peter Blake, 1963.
Los textos están tomados de la edición castellana "Textos escogidos" de Ediciones Godot comentada en la entrada de este blog del 29 de diciembre pasado.
La carretera y la ciudad
"Para la mayor parte de los norteamericanos el progreso significa aceptar lo que es nuevo porque es nuevo, y descartar lo que es viejo porque es viejo. Esto puede ser bueno para una rápida evolución en los negocios, pero es malo para la continuidad y estabilidad en la vida. El progreso, en un sentido orgánico, debiera ser acumulativo, y aun cuando una cierta cantidad de limpieza de cosas inútiles es siempre necesaria, perdemos parte de los beneficios ofrecidos por una nueva invención si descartamos, de manera automática, todo el valor que aún tienen las invenciones que la precedieron. [...] Tal vez nuestra época para el futuro historiador sea conocida como la época del 'bulldozer' y del exterminador; y en muchas partes del país la construcción de una carretera tiene el mismo resultado sobre la vegetación y las estructuras humanas como el pasaje de un tornado o la explosión de una bomba atómica.
[...] El error fatal que hemos estado cometiendo es sacrificar toda otra forma de transporte al automóvil privado [...] Pero el hecho es que cada tipo de vehículo tiene su uso especial; y una buena práctica transportista debe buscar mejorar cada tipo para sacarle el mejor provecho. Esto no puede lograrse teniendo como finalidad única la velocidad o la afluencia continua.
[...] No puede haber un planeamiento acertado en ninguna parte hasta que hayamos comprendido la necesidad de establecer normas o límites ideales para la densidad de la población. [...] Nuestra política de carreteras lleva a un máximo de congestión del centro y expande el área de dispersión suburbana, lo que podría llamarse el 'desborde metropolitano'.
[...] En nuestra fascinación por el automóvil hemos olvidado cuanto más eficiente y más flexible es el peatón. [...] Pero la idea de que los automóviles privados pueden sustituir al transporte en masa debería ser fomentada sólo por aquellos que desean ver desaparecer la ciudad misma, y con ella la compleja, multifacética civilización que la ciudad hace posible.
No hay una solución de ingeniería puramente local para resolver el problema del transporte en nuestra época: no es posible hacer nada que sea una solución estable si no se tienen en cuenta todos los elementos necesarios de transporte: automóviles privados, ferrocarriles, aeroplanos y helicópteros, servicios de transporte en masa eléctricos y por ómnibus, hasta 'ferryboats' y , finalmente, no el menor de todos, el peatón. Para lograr el patrón total necesario no sólo debe haber un planeamiento efectivo de la ciudad y de la región, antes de que las nuevas rutas o servicios se planifiquen; también necesitamos -y cuanto antes mejor- un sistema adecuado de gobierno urbano federado en una escala regional.
[...] Una ciudad existe, no por el constante pasar de los automóviles, sino por la preocupación y el trabajo de los hombres."
Foto: imagen de Detroit, de Elliot Erwitt, tomada del libro "God's own junkyard", Peter Blake, 1963.
domingo, 2 de enero de 2011
Textos escogidos (de Lewis Mumford) que no pierden actualidad
Siguiendo con la relectura de textos del sociólogo urbanista Lewis Mumford comentada el 29 de diciembre pasado, transcribo a continuación algunos párrafos escogidos (con ligeras alteraciones de orden) de su artículo sobre "el hombre posthistórico", extraído a su vez de su libro "Las transformaciones del hombre", de 1956. Los textos están tomados de la edición castellana "Textos escogidos" de Ediciones Godot comentada en dicha entrada.
"El hombre moderno se ha despersonalizado tan efectivamente que ya no es lo bastante hombre como para hacer frente resueltamente a sus máquinas. El hombre primitivo, contando con las facultades mágicas, confía en su capacidad para dominar las fuerzas naturales y aplacarlas. El hombre posthistórico, respaldado por todos los poderosos recursos de la ciencia, tiene tan poca confianza que si el precio de la supervivencia es detener la maquinaria o aún disminuir su poder, de antemano consiente en que lo reemplacen, en que lo extingan a él. Al tomar el saber científico y los inventos técnicos como absolutos, ha convertido el poder material en impotencia humana: preferiría el suicidio universal mediante la aceleración del proceso de los descubrimientos científicos a la conservación de la raza humana mediante su retardo." (pág. 154)
[...]
"Si no es posible una salida creadora, el hombre está de tal manera constituido que se complacerá en la creación negativa, esto es, la destrucción." (pág. 156)
[...]
"En ese cambio a un mundo dirigido únicamente por la inteligencia para la explotación del poder, todos los esfuerzos del hombre posthistórico tienden a la uniformidad" (pág. 145)
[...]
"A la larga, como empiezan ya a sospecharlo algunas grandes empresas colectivas, tales organizaciones uniformes dejan de producir el tipo de mente capaz de dirigirlas, puesto que los conformistas y rutinarios intimidados son incapaces de tomar la decisión creadora que originariamente fundó la organización" (pág. 148)
[...]
"Al cabo de dos siglos de inventos y organización mecánica ya se han creado organizaciones que funcionan automáticamente con una mínima intervención humana activa. En lugar de actuar como fuerza conductora el indispensable caudillo, como en el ordenamiento original de la civilización, este sistema automático funciona mejor con gentes anónimas, sin méritos singulares, que de hecho son piezas intercambiables y movibles: técnicos y burócratas, expertos en su propio terreno estrecho pero tontos incompetentes en las artes de la vida, las cuales exigen precisamente las aptitudes que ellos han suprimido cuidadosamente." (pág. 156)
[...]
"En lugar de considerar el trabajo como un medio valioso para moldear una personalidad más individualizada, el hombre posthistórico busca más bien despersonalizar al trabajador, condicionándolo y ajustándolo de modo que encaje en los procesos impersonales de producción y administración. La sumisión totalitaria surge en realidad de la máquina, en todos sus aspectos: el agente uniformado impone una respuesta uniformada. Y esto no se limita a los estados oficialmente totalitarios." (pág. 149)
[...]
"Si el fin de la historia humana fuera un tipo uniforme de hombre que se reprodujera en escala uniforme, dentro de un contorno uniforme, mantenido a una temperatura, presión o humedad uniformes, que viviera una existencia uniformemente muerta, con sus necesidades físicas uniformes satisfechas por productos uniformes, y si todas las rebeldías interiores se aplacaran mediante hipnóticos y sedantes, o mediante extirpaciones quirúrgicas, si fuera una criatura bajo presión mecánica constante, desde la incubadora hasta el horno de cremación, desaparecerían la mayor parte de los problemas de desenvolvimiento humano. Quedaría entonces un solo problema : ¿por qué se molestaría alguien, siquiera una máquina, en mantener viva a esa clase de criatura?". (pág. 147)
"El hombre moderno se ha despersonalizado tan efectivamente que ya no es lo bastante hombre como para hacer frente resueltamente a sus máquinas. El hombre primitivo, contando con las facultades mágicas, confía en su capacidad para dominar las fuerzas naturales y aplacarlas. El hombre posthistórico, respaldado por todos los poderosos recursos de la ciencia, tiene tan poca confianza que si el precio de la supervivencia es detener la maquinaria o aún disminuir su poder, de antemano consiente en que lo reemplacen, en que lo extingan a él. Al tomar el saber científico y los inventos técnicos como absolutos, ha convertido el poder material en impotencia humana: preferiría el suicidio universal mediante la aceleración del proceso de los descubrimientos científicos a la conservación de la raza humana mediante su retardo." (pág. 154)
[...]
"Si no es posible una salida creadora, el hombre está de tal manera constituido que se complacerá en la creación negativa, esto es, la destrucción." (pág. 156)
[...]
"En ese cambio a un mundo dirigido únicamente por la inteligencia para la explotación del poder, todos los esfuerzos del hombre posthistórico tienden a la uniformidad" (pág. 145)
[...]
"A la larga, como empiezan ya a sospecharlo algunas grandes empresas colectivas, tales organizaciones uniformes dejan de producir el tipo de mente capaz de dirigirlas, puesto que los conformistas y rutinarios intimidados son incapaces de tomar la decisión creadora que originariamente fundó la organización" (pág. 148)
[...]
"Al cabo de dos siglos de inventos y organización mecánica ya se han creado organizaciones que funcionan automáticamente con una mínima intervención humana activa. En lugar de actuar como fuerza conductora el indispensable caudillo, como en el ordenamiento original de la civilización, este sistema automático funciona mejor con gentes anónimas, sin méritos singulares, que de hecho son piezas intercambiables y movibles: técnicos y burócratas, expertos en su propio terreno estrecho pero tontos incompetentes en las artes de la vida, las cuales exigen precisamente las aptitudes que ellos han suprimido cuidadosamente." (pág. 156)
[...]
"En lugar de considerar el trabajo como un medio valioso para moldear una personalidad más individualizada, el hombre posthistórico busca más bien despersonalizar al trabajador, condicionándolo y ajustándolo de modo que encaje en los procesos impersonales de producción y administración. La sumisión totalitaria surge en realidad de la máquina, en todos sus aspectos: el agente uniformado impone una respuesta uniformada. Y esto no se limita a los estados oficialmente totalitarios." (pág. 149)
[...]
"Si el fin de la historia humana fuera un tipo uniforme de hombre que se reprodujera en escala uniforme, dentro de un contorno uniforme, mantenido a una temperatura, presión o humedad uniformes, que viviera una existencia uniformemente muerta, con sus necesidades físicas uniformes satisfechas por productos uniformes, y si todas las rebeldías interiores se aplacaran mediante hipnóticos y sedantes, o mediante extirpaciones quirúrgicas, si fuera una criatura bajo presión mecánica constante, desde la incubadora hasta el horno de cremación, desaparecerían la mayor parte de los problemas de desenvolvimiento humano. Quedaría entonces un solo problema : ¿por qué se molestaría alguien, siquiera una máquina, en mantener viva a esa clase de criatura?". (pág. 147)
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