lunes, 6 de febrero de 2012

Material de lectura: "Las 7+1 lámparas de la Arquitectura argentina"


Hace unos años, trasteando entre los libros de la Cooperativa de arquitectos en Barcelona, me encontré un librito del que solo había un ejemplar, por ahí perdido en ese marasmo general que es la zona de "teoría de la arquitectura". Al verlo quedé sorprendido desde el título mismo, ya que era la forma en que denominaban a su seminario "estrella" sobre arquitectura argentina los profesores Roberto Capelli y Graciela Pronsato,  titulares de Historia III (historia contemporánea) en la Facultad de Arquitectura yUrbanismo de la Universidad Nacional de La Plata. O sea, antiguos profesores míos, de una de las materias más difíciles (y para mí, importantes) de la carrera, con la cual yo concretamente me licencié. Pues el libro era ni más ni menos que la transcripción de ese seminario, en una autoedición. Sentí que era como encontrar una aguja en un pajar, una joya, así que lo compré de inmediato, y lo he tenido en lista de espera, "madurando",  hasta el año pasado, en que lo he leído. Pues bien, el libro no defrauda para nada las expectativas, y más allá  de los problemas de edición que comentaré luego, el contenido es excelente. 

A partir de la obvia referencia a "Las siete lámparas de la arquitectura" (1849), en el que Ruskin preconiza una nueva arquitectura a partir de siete valores con un alto contenido moral (el sacrificio, la verdad, la fuerza, la belleza, la vida, el recuerdo y la obediencia), en el texto de Capelli y Pronsato  estos valores y virtudes derivan en "episodios" salientes en el proceso de la arquitectura moderna argentina (de 1930 en adelante), para iluminar el plano de la teoría. Como ellos mismos señalan, "si la arquitectura se debe al tiempo histórico en el cual tiene lugar, también presenta su propia problemática específica en tanto recorte de conocimientos en el cual, en virtud de su propia peculiar naturaleza, se reconoce una lógica interna." "A través de una seleción de obras y/o autores, así como de las consiguientes teorías que implícita o explicitamente se manejaron, constituye una reflexión sobre el proyecto." Con estas premisas, con una clara vocación de decantación hacia una teoría pragmática que tenga su correlación directa en el proyecto, las virtudes morales ruskinianas derivan en conceptos tales como la eficiencia (y el concepto de tipo), el clima (y su trasposición en el "hacer ciudad"), la unidad (relación estructura-arquitectura), la significación (a partir del sitio y la escala institucional), el "regionalismo" (¿folclorismo o evolución de los códigos modernos?), derechos sociales (la irrupción de las masas en la escena nacional y la satisfacción de sus necesidades desde la arquitectura), la singularidad (y sus límites), y los códigos arquitectónicos (enfrentados a la resolución de un mismo problema). 

Con este esquema, a lo largo de las páginas se analizan: 

- la obra de Antonio Vilar en el desarrollo tipológico del sistema de estaciones de servicio del Automóvil Club Argentino, así como el diseño de su sede central en Av. Figueroa Alcorta;

- la relación entre vivienda y ciudad en Wladimiro Acosta,en su constante investigación acerca de una ciudad-ideal pensada desde el hemisferio Sur, a partir de los condicionantes climáticos del Río de la Plata;




- la obra construída y la obra pensada de Amancio Williams, en su búsqueda de la evidencia estructural como eje central, como manifiesto, de la arquitectura;

- la "retórica" obra de Alejandro Bustillo, entre el neoclasicismo del Banco Nación y las afrancesadas fachadas del conjunto Casino-Hotel Provincial de Mar del Plata, en su premeditada (y "oportunista") relación entre estética y significación institucional;


 - la arquitectura de inclusión social del primer peronismo, desde la política de vivienda de interés social al equipamiento y las colonias de vacaciones sindicales, una arquitectura que hizo ciudad sin grandes nombres, desde las oficinas públicas de planeamiento y arquitectura;

- la "arquitectura nacional" de Caveri·Ellis y la "arquitectura regional" de Rivarola-Soto, analizando la dicotomía y los límites de lo que luego internacionalmente se daría en llamar "regionalismo crítico";


- el emblemático concurso de la Biblioteca Nacional (ganado por el equipo Bullrich·Cazzaniga·Testa), que sirve de excusa  para explicitar las teorías que circulaban en el panorama nacional en los años '60 a partir del análisis de los cuatro primeros premios;
- y finalmente, una comparativa entre una obra de Mario Roberto Alvarez (edificio Chacofi) frente a una de Manteola·Sánchez Gómez·Santos·Solsona·Viñoly (edificio Casfpi), ambas en un emplazamiento similar (solares pasantes entre una avenida y una calle con una diferencia de cota acentuada), para analizar las diferentes respuestas a un mismo problema arquitectónico, y en base a los resultados construídos, remitir a las teorías que los sustentan.


Considero al libro una excelente referencia para analizar la arquitectura argentina desde 1930, faltándole tal vez alguna actualización como para cerrar el siglo (el libro es de 1993). Particularmente interesantes para mí los capítulos de Antonio Vilar y Wladimiro Acosta (creo que dos de los arquitectos más importantes y menos valorados en la Argentina), y los de la Biblioteca Nacional y los códigos arquitectónicos (por poner en relación directa de estudio diversas soluciones contemporaneas a unos mismos programas, lo cual permite extraer interesantes conclusiones).
Hecho en falta una mejor edición, tanto en el formato -que se queda pequeño en la reprentación de planos, a una escala prácticamente ininteligibles-, como en la calidad de impresión, lo cual es una pena ya que la profusa selección de imágenes (más de 250) es pertinente y complementaria a los textos.

Desde ya, mi enhorabuena a los autores. Y mi deseo de que en el futuro libros como este, excelentes pero no comerciales, no deban ser autoeditados, con las renuncias que ello supone, sino impulsados y fomentados desde la propia Universidad, con su propia editorial. Y que cuenten con el apoyo de los alumnos, que se dispongan a comprarlos y no a fotocopiarlos impunemente, con todo lo que ello conlleva de pérdida de integridad y calidad de un texto pensado y editado en forma unitaria.

"Las 7+1 lámparas de la Arquitectura argentina",  1ª edición, 196 pág., Ediciones Capro, La Plata, Argentina, 1993.



miércoles, 1 de febrero de 2012

João VILANOVA ARTIGAS, arq.

Acabo de terminar de leer el excelente número de la revista 2G dedicado al arquitecto brasileño João VILANOVA ARTIGAS, un auténtico maestro de generaciones de arquitectos paulistas desde la Escuela de São Paulo. La revista presenta muchas obras particulares de escala doméstica -principalmente viviendas unifamiliares-, y algunos edificios de uso público, como la propia facultad de arquitectura de su ciudad, con la profusión de fotografías y planos perfectamente redibujados que son habituales en esta publicación. Destaco por sobre todas las obras presentadas, aquellas viviendas que sin renunciar al movimiento moderno se expresan con el brutalismo propio del hormigón visto, aquí teñido por los colores de un tropicalismo (o "brasileñismo") manifiesto. A partir de la generación de estructuras de grandes luces que conforman envolventes, Vilanova Artigas da lugar no tanto a una "planta libre" en el sentido corbusierano, sino más bien a una "sección libre", que le permite jugar con espacios de doble altura, medios niveles, o "niveles y medio", jerarquizando espacios y cualificando visuales amplias -o cortas, o medias- en función de sus propios intereses funcionales y/o espaciales. Resulta muy interesante analizar y comparar como a partir de este mecanismo va resolviendo programas domésticos similares con resultados siempre diferentes, sin gestos grandilocuentes (tan de moda en nuestros días), pero con una excelencia manifiesta, a partir de la expresión de la estructura y la fina resolución de la sección.


Soy un seguidor habitual de esta revista, y creo que dentro del altísimo nivel a que nos tiene acostumbrados, este número es superlativo, altamente recomendable. 


Rescato para este post este breve texto del arquitecto (citado en el artículo introductorio por Kenneth Frampton), tomado de un ensayo suyo titulado  "Un lugar en la utopía" (1975), en el cual se refiere al fracaso del planeamiento y al papel del arquitecto en su  propia autocensura para que todo siga igual. De todas maneras, lo considero un texto esperanzado, por la llamada a rescatar desde las intervenciones más pequeñas la creatividad para mostrar "lo que podría hacerse". O sea, lo que representa cada una de sus casas: arquitectura en estado puro a partir de la pequeña escala.

João VILANOVA ARTIGAS

"Miren qué cosa curiosa: existe un planeamiento general, del que nadie habla pero en el que se tienen que insertar los planes menores. Y el planeamiento general, en todos los tiempos y hasta hoy, ha sido del tipo en que uno no puede verse insertado. La visión artística del mundo y ciertos estándares de felicidad que el arte se da el lujo de visualizar o proponer, no encajan en el planeamiento general, económico y social con el que convivimos en la estructura brasileña. Aquí está la primera corrección que los arquitectos deberían hacer —y no sólo los arquitectos, sino también los que trabajan con planes urbanos—: mientras la idea de planeamiento esté bajo esos criterios arquitectónicos y urbanísticos, no resuelve nada si no forma parte de un planeamiento mayor. El problema es que asumimos la responsabilidad de curar las heridas de nuestros entornos urbanos mediante un planeamiento aislado del planeamiento general, y éste, muchas veces, no coincide con el nuestro. Esto no nos conduce a un grado mayor de desaliento porque, si no ceñimos con fuerza la pequeña bandera de las posibilidades de mostrar, a través de pequeños ejemplos, lo que podría hacerse, no nos quedaría otra que aparcar nuestras esperanzas más queridas desde un principio. Creo que, en la creatividad arquitectónica en general (cuando hablo de actividad arquitectónica me refiero a un sector amplio, desde la planificación territorial y ambiental hasta el diseño de objetos, el lenguaje de los mensajes urbanos, etc.) existe una especie de censura subliminal que se ejerce en la mayor variedad de formas: la justificación tecnológica, la reducción de costes, el plazo de tiempo, la viabilidad, toda una temática sociológica que inmoviliza las condiciones existentes."